e-rph 21, dic. 17 | ISSN 1988-7213 | revista semestral
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e-rph nº 21, diciembre 2017
Estudios Generales | Estudios
 
 
Los grados de Historia del Arte en España 12 años después del Libro Blanco
 
     

 

La misma línea de razonamiento sirve para los ámbitos de la gestión de colecciones de obras de arte, la museografía, la valoración para tasación o peritaje en el ámbito privado, o los proyectos de difusión, la interpretación o la didáctica del arte o de la historia del arte. Todos estos ámbitos tienen sus propias reglas, principios, buenas prácticas asociadas a ellas, incluso métodos, donde a su vez se insertan nuestros métodos científicos. El historiador del arte se apoyará en las metodologías propias de la disciplina científica, pero según el contexto o sector profesional, tendrá que ir más lejos en el grado, y en su posterior vida profesional.

En lo que respecta a nuestro análisis, para estas competencias redactadas así, se puede conceder la suficiencia solo en una parte de la columna 4 (la de investigación), puesto que va implícito el hecho seguro de que ha tenido que investigar durante el proceso, y quizá la enseñanza del propio uso de las metodologías -ver más adelante el apartado en que tratamos de la didáctica-, pero tan solo eso.

3.4 La suficiencia de competencias redactadas como análisis o conocimiento crítico de ciertos ítems

Constituye una perspectiva paralela a la expuesta en el anterior punto. Si las metodologías son un medio, una herramienta, a las que se les debe asociar un contexto finalista para que la competencia alcance la suficiencia, desde esta segunda perspectiva de zoom más cercano, podemos decir que el análisis es solo una fase de una metodología, de un proyecto o de una actuación, y normalmente, según en qué contexto profesional, tampoco será suficiente: al análisis le faltará el diagnóstico y lo propositivo.

Ya sea el análisis de la obra de arte, de las tendencias artísticas, de los materiales o de las técnicas, para la mayoría de los casos el análisis quedará huérfano si al menos no acompaña de por ejemplo una valoración. Es simplemente un estadio inicial de un propósito mayor. Ninguna práctica profesional se suele quedar ahí.

Siendo otra vez competencias bienintencionadas, por lo general tampoco son profesionalizantes, pues no alcanzan esa condición de suficientes. Será de nuevo la evolución en la redacción la que les haga alcanzarla. Consideraremos en este caso la CE14 de Valencia.

CE14. Conocimiento sistemático e integrado del hecho artístico, a través del análisis de los distintos lenguajes, procedimientos y técnicas de la producción artística a lo largo de la historia.

Está ausente lo que se hace después con el resultado del análisis, con la información producida (más allá del conocimiento sin aplicación). Esta competencia entendida literalmente solo presupone o demuestra de nuevo la capacidad de investigar y, por la misma razón de antes, ni siquiera generar contenidos publicables. El análisis, aun siendo “integral” (competencia CE20 también de Valencia) solo es parte insuficiente de algo mayor y profesionalizante, que es al fin y al cabo lo que perseguimos.

Si ya planteaba sus problemas el mero uso a secas de las metodologías, con más motivo podemos decir que no basta saber analizar esos ítems para acometer las tareas de enseñanza, museografía, gestión de patrimonio, interpretación, producción de contenidos etc. Si en el anterior apartado faltaba el contexto del área profesional en que se insertan los métodos -o como lo llama Fernández Arenas “el objetivo”- aquí hay mayor distancia para ser suficiente pues el caso anterior al menos incluía la valoración histórica y estética.

La única excepción se podría conceder en aquellas redacciones acompañadas del apelativo de “crítico”. A un análisis crítico se le puede presuponer no solo un análisis sino una aportación de juicio razonado, que quizá puede otorgar la suficiencia para la crítica de arte.

3.4 ¿Y si estamos trabajando en equipos multidisciplinares?

¿Se podría argumentar contra lo anterior que algunos de los casos calificados de insuficientes serían suficientes si estamos trabajando en equipos multidisciplinares? Es decir ¿puedo reconsiderar como suficiente para ciertas áreas profesionales el uso de las metodologías a secas si el siguiente paso lo da otro profesional del equipo, y análogamente con el análisis de ciertos ítems?

Estaremos de acuerdo en que si el siguiente paso en el contexto o sector que sea, normalmente el “propositivo”, es natural o accesible o preceptivo que lo haga un historiador del arte, entonces podemos seguir calificando la competencia sin ningún temor de insuficiente. Es decir, yo uso las metodologías de la historia el arte pero otro tasa. Yo analizo pero otro hace la propuesta o valoración. La conclusión es clara.

3.5 Competencias para la didáctica de la Historia del Arte

Es el turno de responder a la pregunta de qué competencias de las analizadas podemos marcar como “suficientes” para la enseñanza (del arte y de la propia historia del arte), el sector profesional cuarto. Habría que recordar antes los siguientes hechos. Salvo en centros e instituciones de exigencias relajadas, un egresado en el grado de historia del arte, no podrá ser docente de enseñanzas superiores –hablamos siempre sin formación añadida-. Normalmente se requiere o es deseable un doctorado, nada menos que un salto de 2 niveles en el MECES. Tampoco lo puede hacer en enseñanzas medias oficiales pues necesita del máster obligatorio de enseñanzas secundarias(13). ¿Qué nicho le queda entonces al recién egresado en historia del arte para enseñar? Pues solamente en instituciones o enseñanzas no oficiales, no regladas, o centros de enseñanzas superiores de pocas exigencias.

Sorprende que con ese escaso margen, se siga cayendo en la inercia de considerar y publicitar sin matices añadidos que los grados de humanidades como el nuestro dan acceso a la docencia. Más lógico sería asociarlo y anunciarlo así para el máster obligatorio de secundarias o para el propio doctorado.

Pero vamos más allá. ¿Cuántas de las competencias analizadas están relacionadas directamente con la didáctica del arte o de la historia del arte? Ninguna. Conocer algo o saber analizarlo no implica las competencias para poder enseñarlo, siendo en particular la didáctica del arte y de la historia del arte un ámbito de extraordinario interés.

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