e-rph 20, jun. 17 | ISSN 1988-7213 | revista semestral
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e-rph nº 20, junio 2017
Gestión | Estudios
 
 
La gestión comunitaria del agua en la cara norte de Sierra Nevada: Acción colectiva y saberes etnoecológicos en los sistemas de riego de origen andalusí | José Francisco Ruiz-Ruiz, José María Martín Civantos
 
    

 

4.- El ámbito de estudio: los regadíos del Marquesado del Zenete

La característica mas llamativa de la cara norte de Sierra Nevada es su topografía. Se caracteriza por el brusco desnivel que existe entre las crestas de la sierra y la llanura que se extiende hacia el norte. La diferencia de cota existente entre los picos mas altos y la planicie ronda los 2.000 metros y queda resuelta en apenas 10 km lineales, lo que genera una pronunciada pendiente media del 20%. Por ello, es en las zonas de contacto entre las laderas y el llano donde se encuentran ubicados los asentamientos humanos de la comarca. Cada pueblo posee su propio sistema de riego que abastece de agua una o más vegas de cultivo donde tiene lugar la actividad agraria local. En muchos casos, estas vegas nacen en las propias laderas de la sierra a unas cotas que rondan los 1.300 msnm, para desde ahí ir descendiendo hacia el llano adaptándose a la propia topografía de la región. Gracias a que las acequias toman el agua de los arroyos a grandes alturas y a técnicas tradicionales como la creación de terrazas de cultivo, ha sido posible generar suelos artificiales en plena sierra, consiguiendo hacer productivos suelos que en origen eran salvajes.




Ilustración 06. Figura 6. El pueblo de Ferreira rodeado de parcelas de vega cultivadas de almendros. El aterrazamiento del terreno proporciona suelos llanos y evita la erosión. Autor: J. F. Ruiz Ruiz.

Como consecuencia de este hecho, las vegas se definen por el pequeño parcelario, generalmente inferior a los 2.000 m2, y por la multitud de niveles y cotas de cultivo. El mosaico de parcelas rodea por completo los núcleos urbanos, muchos de los cuales son atravesados por la red de acequias en su descenso desde la sierra. Una vez en la llanura, las vegas dan paso al campo, una extensa superficie de cultivo abastecida por el mismo sistema de riego pero cuyos derechos de agua son inferiores a los que poseen las parcelas de la vega(3). El parcelario del campo contrasta enormemente con el de las vegas, tanto por la extensión de las parcelas, que pueden oscilar entre los 5.000 y los 10.000 metros, como por su dispersión ordenada y llana.

Todas las parcelas de los regadíos reciben irrigación artificial. Desde un punto de vista tecnológico, los sistemas de riego de la comarca son muy similares entre sí(4). Todos ellos poseen presas y/o azudes que captan el agua sobre los arroyos y barrancos que descienden de la sierra. También cuentan con una extensa red de distribución del agua de riego, compuesta por acequias madre que se van dividiendo en acequias secundarias y terciarias, localmente conocidas como brazales(5). Insertas en estas redes existen balsas o albercas para el almacenamiento de agua. Presas, acequias y balsas responden a una construcción sencilla y acorde a los materiales y técnicas locales. Las acequias y balsas están de forma general excavadas en la propia tierra, cuya composición alta en arcilla magnésica, conocida localmente como launa, consigue disminuir la filtración(6). Tan solo en algunos casos como Aldeire o Dólar se han realizado intervenciones recientes en las balsas, impermeabilizando el suelo con plástico(7). En el caso de los azudes en la mayoría de los casos están construidos mediante piedras del propio lecho fluvial, dispuestas de forma que derivan parte del caudal hacia el nacimiento de la acequia madre. Solo algunos sistemas cuentan con presas de hormigón de escasa envergadura.




Ilustración 01. Figura 7. Balsa de riego de Alquife con Sierra Nevada al fondo. Durante la noche el agua se acumula aquí y se reparte al día siguiente entre los regantes. Autor: J. F. Ruiz Ruiz.

La mayoría de los pueblos de la comarca cuentan con captaciones simultáneas en diferentes cauces que dan riego a vegas distintas. Pueblos como Jérez del Marquesado, posee captaciones en los arroyos del Alhorí, Alcázar y Bernal, y de cada una de ellas surge una red de acequias que riega vegas diferentes. Situaciones de este tipo también se dan en Dólar, donde el agua se toma de dos cauces: el arroyo de los castaños y la Rambla de las Viñas, que abastecen las acequias del Molino Alto y la del Chorro respectivamente(8). También en Aldeire, donde el cauce principal es el río Benéjar que da riego a la vega más extensa, mientras que el río Benabre abastece una vega más modesta. En Lanteira el río del Pueblo y el río del Barrio dan agua a las dos vegas mayores. Además existen otras dos vegas pequeñas regadas por la acequia de Alcázar y el río Verde.

En algunos casos ocurre que dos pueblos vecinos comparten el agua de un determinado cauce. Normalmente esta circunstancia se da entre los pueblos que se ubican en una misma cuenca, de forma que los que están en la cabecera y los que están más abajo deben compartir las aguas de un mismo cauce. En estos casos existen acuerdos históricos que concretan cuándo el agua pertenece a un pueblo o a otro y que definen el modo en que el reparto del agua debe llevarse a cabo. A la propia complejidad del sistema local, que como se ha visto puede tener varias vegas irrigadas por diferentes cauces, se le añade el hecho de que el agua de uno de dichos cauces debe ser compartida con el pueblo situado más abajo. El caso más llamativo en este sentido es el de Jérez del Marquesado, que se ubica en zona de cabecera y que comparte el agua de dos de sus acequias con distintos pueblos. La acequia de Cogollos, que se abastece del río Alhorí, riega en Jérez durante el día, mientras que durante las noches riega en Cogollos de Guadix. Por otra parte, la acequia de Guadix, alimentada por el río Alcázar, de día es aprovechada en las tierras de Jérez y de noche en los pueblos de Albuñán, Guadix, Alcudia y Exfiliana. Además hay otros casos de repartos entre pueblos de la comarca, como ocurre entre Aldeire y La Calahorra, que comparten las aguas del río Benéjar, o Lanteira y Alquife que se reparten las aguas del río del Barrio.

 

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