e-rph 19, dic. 16 | ISSN 1988-7213 | revista semestral
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e-rph nº 19, diciembre 2016
Intervención | Estudios
 
 
De lo inexpugnable a lo accesible: correlación entre valores patrimoniales y turismo en los castillos de la Red de Paradores | María José Rodríguez Pérez, Javier García-Gutiérrez Mosteiro
 
     

 

4.1.- Ciudad Rodrigo (Salamanca)

El castillo de Ciudad Rodrigo llegó al siglo XX en estado de abandono y ruina, a pesar de ser propiedad del Ministerio de Guerra y por tanto estar integrado en el patrimonio del Estado, ya que el uso que había tenido en origen era militar, fundamentalmente como punto estratégico en la defensa de la raya fronteriza con Portugal.

La rehabilitación con fines hoteleros del castillo se realizó primero por parte del ayuntamiento en 1929, para convertir algunos de los locales y espacios disponibles en hospedería; y se transformó en parador en 1931, al pasar a manos del Estado –Patronato Nacional de Turismo–. Posteriormente, el parador fue creciendo ante el incremento de la demanda hotelera (primero con edificios anexos y después hasta llegar a la ocupación completa del edificio histórico tras su adquisición en 1994). Las sucesivas reformas realizadas en los últimos cincuenta años (1948-1998) fueron cambiando la configuración inicial del parador.

El castillo singulariza el perfil de la ciudad desde la autovía, y el acceso en vehículo hasta el parador se realiza en cadena: se traspasa la puerta de la muralla perimetral de la población, se recorre la población a través de calles en pendiente y se llega a la plaza del castillo.

Las primeras rehabilitaciones realizadas en los años treinta ocuparon únicamente parte del castillo por lo que se abrieron puertas ex novo en los muros de los sucesivos recintos defensivos,




Ilustración 03. Acceso primitivo del parador de Ciudad Rodrigo, Salamanca (ca. 1960). Fuente: CDTE.




Ilustración 04. Acceso con barrera arquitectónica no defensiva. Puerta principal del parador de Ciudad Rodrigo (1931). Fuente: elaboración propia.

a modo de acceso directo con escalinata exterior de entrada al edificio –diferenciada de la puerta del museo regional, con el que compartía edificio–. La posterior adquisición completa del inmueble y la reforma de 1998 permitieron hacer uso del acceso histórico, de configuración defensiva en acodo,




Ilustración 05. Acceso con barrera arquitectónica defensiva. Actual puerta del parador de Ciudad Rodrigo. Fuente: Elaboración propia.

en el que se instaló una puerta automática en el paso interior y se respetó la puerta exterior de dos hojas, existente bajo el matacán. La cubierta acristalada proyectada a finales de los años noventa por el arquitecto de Turespaña, Carlos Fernández-Cuenca Gómez, convirtió el patio de armas en recepción y gran vestíbulo de comunicación del establecimiento. El terreno en pendiente obligaba a establecer innumerables cambios de cota que salvaban con escaleras los cambios de nivel para permitir el ingreso en las diferentes dependencias en torno a la torre central, a los que se les superponían rampas de carácter mueble.




Ilustración 06. Planta baja del parador de Ciudad Rodrigo. Acceso de vehículos (foso) y personas (puerta en acodo) a espacios públicos. Elaboración propia a partir de los planos de Carlos Fernández-Cuenca Gómez, Instituto de Turismo de España (Turespaña).

La torre del homenaje permanecía como elemento inaccesible del conjunto, debido a lo empinado y desigual de sus escaleras, igual que en otros tantos castillos de la red de Paradores, a pesar del interés de sus espacios superiores abovedados. Únicamente la planta baja de la torre, cubierta por una bóveda de cañón apuntada, se habitó como pequeño bar del establecimiento. Sin embargo, se permitió el acceso público al paseo de ronda, situada en la construcción envolvente de la torre, con ascenso desde una escalera metálica ubicada en la zona exterior del patio de armas–no cubierta por el lucernario–. La finalidad de este último recorrido era puramente turística (permitiendo el tránsito de visitantes a nivel de la cubierta del cuerpo inferior del conjunto, a la vez que ofrecía una percepción más próxima de la torre del homenaje).

El aparcamiento para clientes se ha situado desde la primera rehabilitación de los años treinta en el foso del alcázar, de escasas dimensiones y gran dificultad para la maniobra [Link 4]. Las antiguas galerías subterráneas de comunicación del castillo se reutilizaron en el establecimiento, al quedar integradas en el circuito del personal de servicio, ya que el uso público de estos espacios no habría sido admisible por incumplimiento de la normativa de seguridad en caso de incendio y accesibilidad.

De las 36 habitaciones de diferentes características del establecimiento, el parador dispone una habitación accesible integrada, que es fruto de la última obra acometida para modernización y ampliación. La última gran reforma del parador se hizo por Turespaña –inaugurada en 2000– dentro de la tendencia de no transformar excesivamente la imagen original del establecimiento hotelero, en contraposición con otras reformas más recientes llevadas a cabo por la sociedad Paradores, que potencian el diseño y un aspecto marcadamente contemporáneo.

4.2.-Sigüenza (Guadalajara)

El castillo-palacio episcopal de Sigüenza fue en origen una alcazaba musulmana de uso militar. En 1124 pasó a ser residencia episcopal y en el siglo XIV se realizaron obras de importancia en el inmueble para transformarlo en palacio. El castillo fue rehabilitado para el uso hotelero entre 1970 y 1976 con una gran intervención por parte del arquitecto del Ministerio de Información y Turismo, José Luis Picardo Castellón, que hizo uso del criterio de la “unidad de estilo” para limpiar el inmueble de añadidos no medievales que desvirtuasen su sentido “guerrero” (Picardo, 1994). El programa inicialmente concebido como edificio de usos múltiples –museo y establecimiento hotelero– fue finalmente rehabilitado exclusivamente como hotel, reconstruyendo la ruina allí donde interesaba.

El castillo-palacio de Sigüenza se integraba en la trama urbana y singularizaba el perfil de la población. La aproximación al inmueble era directa ya que no existían barreras defensivas que salvar, únicamente las inmediatas del edificio, y su presencia era notoria desde la autovía. Presidía el acceso del castillo una plaza que servía de improvisado aparcamiento para los vehículos del cliente del parador, aunque también estos podrían estacionar en el recinto protegido por la barbacana.

El inmueble conservaba las barreras defensivas inmediatas; fundamentalmente la barbacana y puerta en acodo, que se han visto alteradas para adaptarse a la accesibilidad de vehículos y personas. El paseo de ronda de la barbacana se encontraba cerrado al público debido a su peligro –petos bajos que no impedían la caída desde una altura elevada–, en contraste con otros paradores como Zafra o Alarcón que permiten el recorrido turístico de sus murallas.

La rehabilitación para uso hotelero conllevó la adaptación de la barbacana para acceso de vehículos mediante la apertura de un hueco en arco de grandes dimensiones que permitiera la entrada y salida de los automóviles –aunque no de autobuses–, de esta forma se evitaba el carácter de fondo de saco y se eliminaba el sentido defensivo original del elemento.




Ilustración 07. Parador de Sigüenza. Acceso de vehículos abierto en la barbacana (ca. 1976). Fuente: CDTE.

El patio de armas del castillo tenía uso exclusivo peatonal y únicamente admitía el acceso directo de vehículos para aprovisionamiento, carga y descarga, nuevamente en contra del sentido defensivo medieval [Link 5].

La puerta principal del parador se planteó según el sentido defensivo de puente levadizo, con un afán efectista, y la cuestión de accesibilidad se resolvió mediante una puerta secundaria directa al patio de armas.

Al igual que en Ciudad Rodrigo la puerta en acodo se ha visto modernizada con la colocación de puertas automáticas, en este caso en el exterior, en contradicción con la escalinata exterior con puente levadizo (de precario acceso para el turista con equipaje) [Link 6].

Entre las 159 plazas hoteleras disponibles, el parador cuenta con una habitación accesible, adaptada en una de las reformas parciales acometidas. El parador ha mantenido su carácter inicial debido a que no se han realizado obras de reforma integral, tan sólo reformas parciales para modernizar los servicios del establecimiento, sus instalaciones y mejorar las condiciones de accesibilidad del inmueble.

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