e-rph 19, dic. 16 | ISSN 1988-7213 | revista semestral
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e-rph nº 19, diciembre 2016
Instituciones | Estudios
 
 
El profesional de la museología social. Competencias, habilidades y futuro para su implicación en el desarrollo territorial | Óscar Navajas Corral, Jesús Fernández Fernández
 
     

 

El proyecto, por tanto, entendía que la labor de aquellos/as que se implicasen en su desarrollo debían asumir en la medida de lo posible las habilidades y competencias que se han descrito en el apartado anterior. El equipo que tomaba las riendas de la iniciativa estaba compuesto por arqueólogos, antropólogos, historiadores y profesionales vinculados esencialmente a las ciencias humanas, pero con el tiempo y con las diferentes acciones que se fueron llevando a cabo otros ciudadanos de la localidad y foráneos a ella se sumaron a la experiencia, conformando un capital humano multidisciplinar clave para afrontar los retos de este territorio desde la transversalidad y la horizontalidad.

El ecomuseo comenzó realizando trabajos de investigación, protección y difusión del patrimonio de Santo Adriano, sobre todo en los estudios etnohistóricos, las excavaciones arqueológicas y la elaboración (y actualización) de los inventarios de recursos patrimoniales. Con estas acciones se empezaron a elaborar itinerarios didácticos, cursos de formación, jornadas, etc. Un empuje a la iniciativa fue la apertura de la sede en 2013 en el barrio de San Román del Pueblo de Villanueva, consiguiendo un espacio físico fijo desde el que dar continuidad a las diferentes acciones y donde la propia población encontrase en un lugar para esa cooperación que comentábamos más arriba.




Ilustración 03. Sede de La Ponte-Ecomuséu (2013-2016)]. Fuente: La Ponte-Ecomuséu.

La Ponte-Ecomuséu ha conseguido encargarse de la gestión y difusión de diferentes bienes patrimoniales de la zona: una casa campesina y el hórreo (etnografía), la iglesia de San Romano (arte románico), la iglesia de Santo Adriano de Tuñón (arte prerrománico asturiano), el abrigo paleolítico de Santo Adriano (arte rupestre), la cueva del Conde (arte rupestre). Otros elementos de acceso público como los molinos hidráulicos, el puente medieval, el lavadero, las caleras, la arquitectura tradicional, las construcciones ganaderas de media y alta montaña, el monumento natural del Desfiladero de Las Xanas, los yacimientos arqueológicos y la minería de hierro del siglo XIX también han sido incluidos en los itinerarios culturales del ecomuseo para su difusión y puesta en valor.




Ilustración 04. Molino de piedra. La Ponte-Ecomuséu. Fuente: La Ponte-Ecomuséu.

Uno de sus objetivos principales era, y es, que el patrimonio pudiera estar gestionado por la propia comunidad. En el año 2012 La Ponte-Ecomuséu planteaba a la administración el deseo de hacerse cargo de una parte del patrimonio cultural, en concreto del abrigo con grabados rupestres declarado Bien de Interés Cultural y que se encontraba cerrado al público, estando su entorno y accesos en un estado de total abandono, para hacer de él una fuente de actividad económica y de desarrollo local.

Según la ley asturiana de patrimonio cultural, en su Capítulo II, artículos 2 y 3, la Administración podrá constituir diferentes acuerdos con entidades privadas sin ánimo de lucro para la gestión de los bienes integrantes del Patrimonio Cultural de Asturias que sean de titularidad pública. La evaluación del proyecto tardó más de un año, ya que responsables y técnicos desconocían precedentes con los que poder establecer los acuerdos para facilitar dicha gestión. Finalmente se estableció un precedente administrativo único en Asturias: una asociación civil se encargaba de la gestión de un BIC de titularidad pública y de especial protección.

Entre las soluciones que se podrían apuntar desde La Ponte se pretende que la gestión de estos espacios se pueda realizar de forma compartida entre las instituciones y las organizaciones civiles y/o con empresas del sector de la economía social. al mismo tiempo, y para que pueda darse esta relación de gestión compartida, la definición de patrimonio, a nivel administrativo fundamentalmente, debe ser revisada para transformarse de bien público a bien común. Esta concepción haría que la «comunidad» tuviera un verdadero protagonismo, sintiéndose responsable de conservarlo y usarlo (gestionarlo), abriendo dicha participación a la ciudadanía, ya sea con la creación de asociaciones, juntas de vecinos, fundaciones, cooperativas, etc.

Esto no solo fue un precedente administrativo, sino que sirvió para que otras asociaciones de diversas partes del territorio asturiano solicitaran poder tomar partido en la gestión y difusión del patrimonio de sus municipios, convirtiéndose de esta forma en un tipo de innovación social(2).

Algo que es relevante de esta acción es la idea de hacer partícipe a diferentes comunidades de estos procesos. Lo que nos recuerda los postulados de la Nueva Museología donde se planteaba la responsabilidad de cada individuo sobre su territorio y su patrimonio (Varine-Bohan, 1991) y el proceso de Cultura Crítica de René Rivard (1987). Al mismo tiempo, con esta acción se está planteando una revisión de lo que se considera público y común, la oportunidad de recuperar espacios para el «procomún», intentando conseguir que las comunidades tomen conciencia de que el valor patrimonial es un bien común, y que su usufructo debe tener unos fines sociales (Alonso, Fernández y Navajas, 2015).




Ilustración 05. Abrigo paleolítico. La Ponte-Ecomuséu. Fuente: La Ponte-Ecomuséu.

En definitiva, el ecomuseo es descrito como una «empresa social del conocimiento». Una empresa en tanto que utiliza parámetros del entorno empresarial dentro de una racionalidad económica. Social, porque el modelo con el que actúa se basa en la participación comunitaria y sus fines no son lucrativos sino comunales. «Y finalmente “del conocimiento” porque la ciencia y la tecnología son centrales en la definición del Ecomuséu, ya que a través de él se busca aplicar y diseminar saberes previamente adquiridos en los campos de la Historia, la Arqueología, las ciencias del patrimonio, la etnografía, o los saberes populares, así como promover nuevas investigaciones» (Alonso, Fernández y Navajas, 2015). Como en la definición de ecomuseo de Georges Henri Rivière La Ponte es un espacio experimental, un laboratorio permanente de ideas, acciones y procesos de organización civil. Un proyecto comunitario, de base social, fijado localmente y abierto que busca convertirse en el ágora desde el que poner en marcha todos los procesos de innovación social que desemboquen en nuevas formas de economía política del conocimiento.

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