e-rph 19, dic. 16 | ISSN 1988-7213 | revista semestral
  páginas | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9
e-rph nº 19, diciembre 2016
Instituciones | Estudios
 
 
El profesional de la museología social. Competencias, habilidades y futuro para su implicación en el desarrollo territorial | Óscar Navajas Corral, Jesús Fernández Fernández
 
     

 

4.- De profesión, Museólogo

¿Existe una profesión museológica o bien una serie de profesiones que coinciden, se complementan y, a veces, se disputan territorios en un lugar determinado, en el museo? En caso de existir tal profesión, en ella encontraríamos ingredientes (…) tomados de las más variadas disciplinas (…): archivística, arquitectura, biología, comunicación, derecho, diseño, documentación, economía, estadística, filosofía, física, historia, logística, matemáticas, organización de empresas, pedagogía, química, relaciones públicas, semiótica, sociología.

(Ignacio Díaz Balerdi, 1996).

El panorama que planteaba Ignacio Díaz Balerdi nos dejaba una profesión con múltiples posibilidades, pero, al mismo tiempo, con la disyuntiva de poder especificar si el museólogo era una mezcla de capacidades sustraídas a otras disciplinas o por el contrario un profesional preparado para sintetizar dicha miscelánea de conocimientos en la casuística de su trabajo. Y es que la profesión de museólogo tiene sus raíces igual de lejanas, legendarias y difusas como las de la propia institución a la que dedica su preparación, sus sentimientos y sus emociones. Sacerdotes, filósofos, eruditos, coleccionistas, taxidermistas, anticuarios, arqueólogos, antropólogos, artistas, biólogos, naturalistas, economistas, etc., han dejado su esencia en sus «salas» a lo largo de los siglos. Como apuntaba Díaz Balerdi, toda una pléyade de perfiles tan diversos como la infinita variedad de colecciones que puede albergar un museo, pero, eso sí, con algunos aspectos comunes: salvaguardar y poner al servicio de la sociedad los bienes patrimoniales.

A lo largo de su evolución, la profesión ha ido superando la mera práctica, el «ensayo y error», para posicionarse como una labor con metodologías establecidas y como una disciplina cada vez más asentada entre las Ciencias Sociales y Humanas: la Museología. Los mayores cambios en la profesión de produjeron fundamentalmente tras la Segunda Guerra Mundial, unidos a los procesos sociales y culturales que desembocaron –en el ámbito de los museos en este caso– en la denominada Nueva Museología descrita en el primer epígrafe de este artículo. El museo comenzó a ser entendido como un espacio que debía ejercer una influencia que sobrepasará sus muros y cuya función principal no podía estar reducida al «cuidado» del objeto, sino que debía estar vinculada a la capacidad de la propia institución para generar procesos de identidad comunitaria y de transformación social.

Si el museo (y la Museología) se encontraba en pleno proceso de cambio con respecto a la visión decimonónica que se tenía de él y a su razón de ser en la sociedad, los profesionales de dicha institución también debían adecuarse a unos nuevos parámetros que acercasen sus acciones a las necesidades y problemáticas de esta. Al perfil de conservador, dedicado a la salvaguarda de las colecciones y a su difusión, se le van a sumar competencias y habilidades directamente relacionadas con metodologías de la Sociología, Antropología o Psicología, lo que hicieron de él un profesional con una visión más global y capaz de enraizar el museo, no como continente, sino como espacio de reflexión y construcción de una cultura crítica (Rivard, 1987).

Así, el museólogo debía orientar cada proyecto al interés de la población, adaptándose a los cambios técnicos, de gestión, de planificación y de estrategias empresariales e institucionales. Lo que le llevaba a convertirse en un profesional que dominase los procesos de comunicación; en un gestor encargado de entender el entorno de forma integral y rentabilizar los recursos humanos y materiales que posee; en un intérprete y museógrafo, capaz de conseguir trasformar espacios para estimular la reflexión y la participación comunitaria; y, por último, en un profesional multidisciplinar preparado para ser el eje y engranaje de aquellas disciplinas que interactúan con la Museología y poder formar equipos pluridisciplinares (Lousada, 1993: 30-31).

Si nos acercamos a estos postulados desde una perspectiva más actual, es posible que numerosas de estas características también estén ya asumidas por el profesional que trabaja en museos denominados «tradicionales». No obstante, existe una competencia profesional que suele estar vinculada en «exclusividad» a los profesionales que desarrollan procesos museológicos comunitarios. Se trata de la militancia. El museólogo no solo es un técnico o un asesor, sino que juega también un papel de incitador de la acción comunitaria, fomentando el sentimiento de pertenencia entre la población y su vinculación con el proceso museológico (Mayrand, 2009: 39-40). La militancia supone que él mismo genere un compromiso personal con la comunidad y el territorio, y con el proyecto comunitario enfocado a mejorar el futuro de ambos. Si miramos hacia las experiencias que marcaron un antes y un después en estos postulados - La Casa del Museo en México, el Ecomuseo de Creusot-Montceau-les-Mines en Francia, el Ecomuseo de Haute-Beauce en Quebec o el Museo de Anacostia en Estados Unidos de América- por mencionar sólo algunas de ellas, podemos comprobar ese sentimiento de militancia que se generó entre algunos de sus promotores y que les llevó a estar vinculados al mismo, aunque su actividad profesional no estuviera ligada directamente a ellos.

páginas | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9

 
     
Universidad de Granada
Departamento de Historia del Arte
Observatorio del Patrimonio Histórico Español
Proyecto de Investigación de Excelencia HUM 620
Dpto. Hª del Arte - Facultad de Filosofía y Letras - Universidad de Granada - Campus Universitario de la Cartuja, s/n - 18071 Granada (España) Tel. 650 661 370 - 958 241 000 (Ext. 20292) - Fax 958 246 215 - info@revistadepatrimonio.es

Licencia Creative Commons
Revista de patrimonio e-rph por www.revistadepatrimonio.es se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported. Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en www.revistadepatrimonio.es.
Diseño web Logo Alto Servicios