e-rph 19, dic. 16 | ISSN 1988-7213 | revista semestral
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e-rph nº 19, diciembre 2016
Gestión | Experiencias
 
 
El Plan Director del Palacio de la Audiencia de Zaragoza. Metodología y estructura | Sergio Sebastián Franco
 
    

 

2.- El Plan Director

El citado traslado del año 2013 ha supuesto un punto de inflexión en la historia del Palacio de los Condes de Morata, y una oportunidad para analizar su estado, replantear la distribución de usos y espacios, y prever las posibles actuaciones constructivas y divulgativas, tanto para subsanar los problemas constructivos y funcionales que han ido acumulándose a lo largo de su historia, como para acercar el bien al ciudadano.

Llegado este punto, el Gobierno de Aragón consideró adecuado redactar un plan director de carácter exhaustivo y multidisciplinar que, atendiendo a sus excepcionales circunstancias histórico-artísticas, permitiese un mejor conocimiento del edificio, un análisis de los usos actuales y su compatibilidad con nuevas propuestas, y la definición de un marco al que adscribir todas las posibles actuaciones futuras. Para su desarrollo se conformó un equipo dirigido por el arquitecto Sergio Sebastián Franco, tres arquitectos colaboradores, I.P.Martín, G.di Marinis, M.Tambo, un arquitecto técnico, P.Sebastián, un arqueólogo e historiador del arte, J.F.Casabona, un equipo de restauradores, Metopa, y de ingenieros, A&T, contando además con una memoria histórico artística del profesor J.L.Pano, y con la gran ayuda del personal de la Administración de Justicia aragonesa.

El Plan Director del Palacio de los Condes de Morata tiene como objeto fundamental poner en valor este magnífico edificio y todo lo que representa para la Justicia en Aragón, siendo respetuoso con sus valores arquitectónicos y artísticos, atento a la relevancia de su historia, pero además coherente con todas sus necesidades funcionales actuales. Es necesario entender que ha sido precisamente la variación de usos la que ha ocasionado sus grandes cambios, y esta reflexión es la que da su sentido al propio plan director. Contrariamente a lo que suele suceder, este plan estudia un edificio en uso, pero además se da la particularidad de que este uso es distinto del que conformase su función original. Este hecho ha afectado a la metodología de desarrollo del plan, haciendo necesario un análisis de las distintas obras en función de sus tres etapas históricas principales: palacio, cuartel, y audiencia.

Como ya se ha mencionado, el edificio no nace con destino judicial, tal y como hiciera la chancillería de Granada en1537, sino que adquiere este uso casi 250 años más tarde de su construcción, cuando en 1814 se instala la Audiencia del Territorio. Previamente, al destino inicial de residencia del virrey, siguió un periodo de capitanía y residencia del capitán general, e incluso pequeño cuartel improvisado.

Ahora bien, podemos afirmar que desde su origen, y solapándose a lo largo de su historia, ha adoptado usos con un marcado carácter representativo, que encontraban un perfecto acomodo entre la majestuosa arquitectura del palacio. A ello contribuyen la presencia imponente del volumen urbano, el empleo de un orden clásico rotundo en su fachada, acentuado por los dos torreones, y el grupo escultórico de la entrada, que ya forma parte del imaginario colectivo aragonés, el amplio patio central –el de mayores dimensiones de todas las viviendas renacentistas zaragozanas-, el escenográfico recorrido público a través del palacio (zaguán, cortile, escalera imperial, y salas) y la solemnidad y riqueza de los artesonados de las salas nobles de planta principal. En este sentido, nunca se ha tratado de una arquitectura doméstica básica, sino que compartía la privacidad parcial de la residencia con ámbitos públicos vinculados a actividades protocolarias y gubernativas.

Con la introducción de los diferentes usos, el edificio ha sido objeto de sucesivas transformaciones arquitectónicas a lo largo de su vida, que han devenido en su configuración y apariencia actuales. Pese a que no consta de respaldo documental, se atribuye la autoría general de la obra, al maestro Martín de Gaztelu, alias de Tudela, si bien las únicas referencias a este nombre aparecen en la rúbrica como testigo de los contratos del conde con diversos oficios. Se han documentado obras posteriores vinculadas al acuartelamiento y capitanía general, recogidas en los primeros documentos planimétricos hallados hasta el momento sobre el edificio, obtenidos durante la redacción del plan. Pero no es hasta bien entrado el XIX cuando se tiene constancia de importantes obras de rehabilitación. Desde entonces en el edificio han trabajado arquitectos como J.de Yarza Miñana (1846), P.Martínez Sangrós (1862-64), F.Navarro (1881-85), R.Magdalena (1887-1902), o J.de Yarza Echenique (1911-20) , pero particularmente intensas han sido las intervenciones realizadas a lo largo del siglo pasado, desde la profunda reforma que fue objeto entre los años 1925-28 por Regino Borobio, que trabajaría en el palacio desde 1921 a 1976, hasta las pequeñas y continuas modificaciones realizadas con objeto de su adecuación a las cambiantes necesidades de la Administración de Justicia, realizadas por J.M.González-Valcárcel (1982-94), V.Ramírez Carretero(1995-2007), o las propuestas de intervención del propio Fernando Chueca Goitia.

El alcance de todas estas obras(4) llegó hasta los elementos más singulares del palacio, como las actuales salas de vistas, anteriormente salones de recepción del palacio, las modificaciones del patio, que llevaron incluso a la inversión simbólica del propio sentido del edificio a través de un nuevo programa iconográfico, o la transformación de la propia portada por A. López en 1863(5). Podríamos juzgar estas obras desde su mayor o menor acierto y criterio, pero es necesario decir que todas ellas, en cualquier caso, han permitido traer hasta nuestros días este magnífico edificio, en condiciones de utilización generalmente aceptables, y lo que es más importante, con un uso ininterrumpido desde su nacimiento.

2.1 Contexto del Plan Director

Por lo general los planes directores de restauración actuales se posicionan en dos trayectorias de objetivos distintas, ya señaladas por autores de experiencias similares previas (Vegas, Mileto, Cristini, 2009). Por un lado están aquellos planes cuyo destino es desarrollar una gestión eficaz del bien, despreocupándose de las labores de estudio, que son concedidas a los diversos proyectos que se van desarrollando de manera paralela. Por otro lado, existe una serie de planes directores de fundamento investigador multidisciplinar, encaminados de forma evidente a la intervención arquitectónica y de restauración.

En el marco del territorio aragonés, sería el Plan Director del Castillo de Monzón (2009) el que, recogiendo el testigo de los grandes planes anteriores (Rueda, Tarazona, o incluso Belchite), avanzase trabajando en ambas líneas de forma equilibrada, desde la sistematización de un estudio complejo del bien, hasta llegar a proponer incluso un sistema de gestión y mecenazgo propio.

El Departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, estableció en el año 2014 una serie de instrucciones orientativas relativas al contenido y cometido de un plan director, al que define como la herramienta básica para actuaciones de recuperación, rehabilitación y puesta en valor de un edificio histórico. Curiosamente esta aprobación corrió paralela al desarrollo del plan director de la Audiencia, siendo éste el primero que se conformó de acuerdo a esta estructura, y que se ha centrado fundamentalmente en el conocimiento del edificio, el análisis y diagnóstico de su estado, y los planes de actuación y gestión futuras. El contenido de cada una de las fases es el siguiente:

  • FASE I_ ESTUDIOS PREVIOS
    Estudio histórico y artístico, levantamiento de planos y descripción de los elementos arquitectónicos y escultóricos de interés, materiales, sistemas constructivos, estructurales, instalaciones, estado físico etc.
  • FASE II_ ANÁLISIS Y DIAGNÓSTICO
    Referentes al estado actual, configuración de espacios, patologías, deficiencias a subsanar, y necesidades funcionales. Criterios de intervención.
  • FASE III_ PLANES DE ACTUACIÓN
    Programas de corrección de patologías y deficiencias constructivas y funcionales, y de recuperación y/o puesta en valor de elementos de interés.

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